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di Paul Gallez
LEYENDAS Y CARTOGRAFIA MEDIEVALES
Predescubrimientos de América


I. Leyendas medievales
Numerosas son las leyendas medievales que nos hablan de grandes vìajes bacia una "tierra más allá de donde se pone el sol", y que han sido interpretadas a veces como un contacto con América. Como escribió Alejandro de Humboldt, "toda leyenda contiene un fondo de verdad". Las investigaciones arqueológicas, antropológìcas, lingüisticas y epigráficas de los últimos cíncuenta años han permitido confirmar algunas de estas leyendas, y han dado a otras una buena probabilidad de ser ciertas.
Por ejemplo, la trìbu Pima de Nevada y California tiene cantos rituales que resultaron incomprensibles a los investigadores, hasta que Barry Fell, profesor emérito de la universidad de Harvard, descubrió que se trataba de un "árabe acriollado", y dió su traducción. Se trata de las tribulaciones de Noé en Ninive cuando construia el arca. Estos detalles no figuran en la Biblia, pero si en el Corán. Fell deduce que navegantes árabes llegaron al territorio actual de los Estados Unidos entre los siglos VIII y XII aproximadamente, y tuvieron una influencia suficìente sobre los indígenas para imponer sus cantos y relatos religiosos (1).
No se conoce ninguna expedición árabe medieval que haya llegado a cruzar el Atlántico; los ocho "al magrurim" o aventureros que salieron de Lisboa en 1147 para "explorar el océano" han llegado, según los críticos más conservadores, a las Canarias o a Madeira; algunos los hacen llegar a América (2).
La leyenda del cruce del Atlántico por San Brandán sìtúa este acontecimiento en el siglo VI. Su factibilidad ha sido comprobada por la expedici6n de Timothy Severin en 1976 y 1977, entre Irlanda y Terranova en un curragh, barquito de cuero idéntico a los que utilizaban los irlandeses en la Edad Media, y que usan todavía hoy en la pesca costera (3). En todas sus escalas encontró San Brandán a monjes vestidos de blanco; la única hipótesis para su identificación es que se trate de monjes irlandeses (papar) expulsados de Islandia por los vikingos en el siglo IX, que habian emigrado hacia el oeste y habían llegado a Terranova o al continente americano. Los monjes no tuvieron hijos, y su presencía en América duró pocos decenios, lo que permite fijar la visita de San Brandán a fines del siglo IX, tres siglos más tarde que según la leyenda. En aquella época los cartógrafos conocían América bajo el nombre de Gran Irlanda, que menciona al Idrisi todavía en el siglo XII.
Una tradición galesa afirma que en 1170 el príncipe Madoc, hijo natural del rey Owen Gwynedd, embarcó en sus naves a colonos galeses y cruzó el Atlántico, instalándose, según ciertas interpretaciones actuales, en el Misisipi y el Misuri, donde unos investigadores del siglo XIX han hallado “rastros lìngüístìcos y antropológicos galeses”. Los dos viajes de Madoc están mencionados en archivos de la abadía galesa de Conway y en baladas galesas medievales.


El curragh Brendan de Timothy Severin, cruzando el Atlántico.


Los profesores de la universidad de Madrid que han estudiado el problema de los pueblos negros, que Colón ha encontrado en sus primeros viajes a las Antillas, han hallado una sola fuente histórica (de autor y de fecha conocidos) que habla de una expedición de negros a través del océano Atlántico. Se trata de la que relató el sultán negro Musa, que reinaba sobre el Mali en el siglo XIV.
En un viaje al Cairo, Musa contó que su predecesor había enviado, en 1300, una expedición para "descubrir la orilla opuesta del océano". Salieron unos cien barcos (¿o canoas?) de los cuales uno solo volvió, contando que los demás se habían perdido. El sultán hìzo preparar 2000 barcos y salió con ellos en 1307. No se supo jamás nada de su suerte (4).
Es verdad que el territorio del Mali medioeval tenía una costa oceánìca. Pero es increible que un sultán del Mali haya podido fletar dos mil barcos, salvo que sean simples canoas, y es imposible que haya tenido dos mil tripulaciones para estos barcos. Como argumentos favorables, está la corriente ecuatorial que lleva del Golfo de Guinea hasta el Caribe pasando por el Brasil, el hecho bien sabido que había tribus negras de origen africano en las Antillas cuando llegó Colón, y la ausencia de toda otra hipótesis para explicar su llegada a América.

2. Cartografia medieval
La revelación y difusión de la presencia de América en mapas antiguos y medievales es obra del grupo que la critica francesa ha llamado Ia “Escuela argentina de protocartografía”. En 1942, Enrique de Gandía fue el primero en expresar que la gran peninsula sudasiática del mapamundi de Martellus podría ser América del Sur (5). En 1970, Dick Edgar Ibarra Grasso identificó la costa de Ecuador y Perú en el mapa de To1omeo (6).
En 1980 hemos publicado la versión alemana, en 1990 la española y en 2006 la italiana, de nuestra obra La Cola del Dragón, que amplia la investigación de este tenia, identificando la red fluvial y orográfica sudamericana en el mapa de Martellus de 1489, y América del Sur en el de Walsperger de 1448 y en el de Al Juarizmi de 833 (7).


Un mapa de Enrico Martello, 1489.


No se trata aquí de leyendas sino de hechos. Como no existe esta gran península en el sudeste asiático, se ha supuesto durante siglos que se trataba de un error o de una fantasía de los cartógrafos. Hemos mostrado que América del Sur era conocida en la Edad Media, y que el error consistía simplemente en pensar que estaba unida al Asia por el norte del Pacífico, como lo creían Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes, porque lo tenían así en sus mapas. América formaba parte de Asia en la cartografía medíeval, porque no se conocía el estrecho de Beríng, que se descubrió en 1728.
Para explicar este hecho real, tenemos solamente las leyendas medievales y sus interpretaciones, que pertenecen a la literatura y a la protohistoria de los descubrimientos y de los pre descubrimientos.
La escasez de datos seguros obliga al investigador a formular hipótesis, y la protohìstoria, como las demás ciencias, es el conjunto de las hipótesis que están en vigencía, porque explican mejor que sus rivales los fenómenos observados.
Los descubrimientos recientes en epigrafia y en protocartografia son las causas principales de la revolución actual en la historia de los predescubrimientos de América.

NOTAS
1. FELL, Barry: "Noah at Niniveh; a Koranic Chant of the Pima Tribe” y "The Islamic Inscriptions Of America” in Occasional Papers of the Epigraphic Society, Vol. 8., Arlington, Mass. 1979.
2. HENNIG, Richard: Terrae Incognitae, vol. II, cap. 113. Leiden, Brill 1950.
3. SEVERIN, Timothy: The Brendan Voyage. New York, McGraw Pill 1978.
4. HENNIG. Richard, O.C., Vol. III, cap 161.
5. GANDIA, Enrique de: Primitios navegantes vascos, Buenos Aires, Ekin 1942.
6. IBARRA GRASSO, Dick Edgar: la representación de America en mapas romanos de tiempos de Cristo. Buenos Aires 1970.
7. GALLEZ, Paul, La Cola del Dragón, América del Sur en los mapas antíguos, medievales y renacentistas, Bahía Blanca, Instituto Patagónico 1990 (ed. ialiana: Liuprand, 2006).


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